El premio venía demorándose por “agenda” de la ministra de Defensa, Carme Chacón. Por fin, en el Cuartel del Ejército del Aire, se ha celebrado hoy el acto de la entrega de los Premios Defensa 2009, en la que he sido uno de los premiados por el documental sobre “La guerra Ifni-Sahara, 1957-1958”, emitido durante mi etapa como director de Documentos RNE. El documental reconstruye y analiza los acontecimientos que hace cincuenta años rodearon a la última guerra mantenida por España en la que murieron casi 200 soldados españoles y cuyas consecuencias condicionaron el proceso descolonizador en las posesiones africanas en la costa atlántica (Cabo Juby, Ifni y Sahara Occidental).
Al acto asistieron numerosas autoridades militares y civiles. En esta edición, el exministro y Alto Representante para la Política Exterior y de Seguridad Común de la Unión Europea, Javier Solana, recibió el Premio Extraordinario Defensa 2009, mientras que la socióloga Amparo Tortosa Garrigós también obtuvo otro de los premios por una serie de artículos periodísticos publicados en diversos medios sobre “Estrategia de seguridad mundial. Afganistán, el Sahel y el Yihadismo”, así como Juan Antonio Tirado y José Jiménez Pons, por el reportaje “Soldados contra la catástrofe” emitido en Informe Semanal de TVE.
Se da la circunstancia de que el pasado año la Armada Española me otorgó su Diploma de Honor por defender los intereses marítimos españoles a través del documental “El lago español. Galeones, Corbetas y Fragatas en el Pacífico” y compartí con la ministra de Defensa, Carme Chacón, los Premios Internacionales de Prensa del CIP, que obtuve “por la dirección del mejor programa de radio en España”.
Con este Premio Defensa 2009 vengo a cerrar el ciclo que inicié hace dos años con el Premio de Periodismo y Comunicación Torre de Nerva, el Andalucía de Periodismo, el Ciudad de Huelva y el 28 de Febrero-Parlamento de Andalucía , además de los mencionados. Otro programa "El agua, elemento devida" emitido en Documentos RNE bajo mi dirección recibió también este año uno de los Premios de la Asociación dela Prensa de Guadalajara. Han sido dos años fructíferos en los que mi trabajo ha sido reconocido.
24 noviembre, 2009
23 noviembre, 2009
SAHARA Y GIBRALTAR, los "invasores" quieren decidir
Estos días se han cruzado en nuestras noticias dos cuestiones que afectan de manera directa a dos conflictos sin resolver para nuestra diplomacia y los dos se encuentran en la agenda de la ONU en los procesos de territorios a descolonizar.
La política de hechos consumados llevó a los británicos a apoderarse del itsmo donde está instalado el aeropuerto construido en la Segunda Guerra Mundial y a adueñarse imponiendo continuamente su ley de las aguas adyacentes al Peñón, no solo ampliando su dominio marítimo en la zona, sino también ganando terreno rellenando el mar con tierras llevadas desde España. Los incidentes sobre el contrabando proveniente de la Roca o el reciente sobre el ametrallamiento de una bandera española por parte de la Navy no dejan de ser recordatorios de un conflicto que se eterniza ante el rechazo de lo habitantes británicos de la colonia-base para que el territorio sea devuelto a España, tal como viene dictaminando la ONU. La voz cantante la llevan los Llanitos (giannitos) a los que no les interesa cambiar su privilegiado sistema en el que tienen lo mejor de España y del Reino Unido. Pero esta ha sido una población de relleno llevada como mano de obra a la colonia militar, especialmente tras la Segunda Guerra Mundial. Los sucesivos gobiernos españoles democráticos han ido cediendo poco a poco sin conseguir contrapartidas para nuestros intereses, lo que evidencia un fracaso rotundo de nuestra política exterior en este terreno. El Reino Unido y España son los dos Estados que pleitean por el territorio, pero si son los residentes anglogibraltareños los que tienen que decidir el futuro del territorio colonizado, nunca volverá a ser español.
Algo parecido puede suceder en el Sahara Occidental ocupado militarmente por Marruecos. España tenía preparado desde 1974 un referéndum apoyado por la ONU, pero los vergonzosos acontecimientos de noviembre de 1975 cerrados con el abandono a su suerte de quienes hasta entonces habían sido españoles y la entrega a Marruecos y Mauritania de la entonces provincia española, supuso poner al territorio en un callejón sin salida que promete eternizarse, como ha ocurrido en Gibraltar.
Los saharauis huyeron al desierto y se establecieron en campos de refugiados, mientras que Marruecos ocupó el territorio y comenzó a colonizarlo con marroquíes. Después de 34 años, Marruecos ve cómo se sigue sin reconocer internacionalmente su soberanía sobre el territorio ocupado y por ello ofrece a los saharauis una autonomía bajo la bandera central marroquí. Mientras, los saharauis representados por el Frente Polisario reivindican su derecho de autodeterminación perdido por la traición española y se aferran al censo español para celebrarlo. Este es uno de los escollos para la resolución del problema.
Tras el giro de la política norteamericana en la cuestión del Sahara Occidental apoyando en el Consejo de Seguridad de la ONU la resolución 1871 que promueve el derecho de autodeterminación de los saharauis, parece que la Administración Obama se decantará por dejar atrás el anterior apoyo de Bush a las intenciones de Mohamed VI y se retomará el Plan Baker II, el “Plan de paz para la libre determinación del pueblo del Sahara Occidental”, esta vez con otro norteamericano, Christofer Ross, como enviado personal del secretario general de la ONU.
A Marruecos no le ha gustado nada el giro político estadounidense que deja en evidencia la adhesión forzada de las “provincias del sur”. De ahí la presión que ejerce sobre los disidentes independentistas saharauis, como ha evidenciado el caso de a activista proderechos humanos, Aminatu Haidar, cuyo pecado al volver a su casa de El Aiún, tras recibir un prestigioso premio en Estados Unidos, ha sido poner “Saharaui” en la casilla sobre la nacionalidad en el documento que le exigían las autoridades marroquíes.
Mohamed VI insiste en la política represora implantada por su padre Hassan II ante el rechazo que produce su presencia en el Sahara Occidental. Sin embargo, aquel Plan Baker II de 2003 le da alguna oportunidad, como el hecho de que proponga que puedan votar en el referéndum de autodeterminación los mayores de 18 años que estén en el censo establecido por la ONU en 1999, los que el ACNUR recogió en el año 2000 en los campos de refugiados y “los que hayan residido de forma continuada en el Sahara desde el 30 de diciembre de 1999”. Es decir, los miles de marroquíes que se han establecido en el territorio ocupado, al igual que sucede con los actuales habitantes de Gibraltar llevados a la colonia-base por el Reino Unido.
Se establecería así un nuevo elemento desconocido en los procesos descolonizadores, ya que se están cambiando los derechos de autodeterminación de los pueblos, por algo hasta ahora inaceptado como es que sean los “residentes” del territorio los que decidan esa autodeterminación. Afortunadamente, los anglogibraltareños no tienen reconocido el concepto de “pueblo”, que sí podrían reivindicar los descendientes de los gibraltareños españoles expulsados y que se establecieron en el Campo de Gibraltar; pero está claro que la ONU puede establecer un precedente si permite que en un futuro referéndum de autodeterminación del Sahara Occidental voten los marroquíes que desde 1999 estén viviendo en el territorio.
15 noviembre, 2009
LA ESPINA DEL SAHARA
El Sahara Occidental permanece como una espina en la conciencia de España. Desde que el gobierno español decidió abandonar a su suerte a quienes hasta noviembre de 1975 habían sido ciudadanos españoles de la provincia del Sahara -como antes lo hizo en el Rif, en Villa Bens o en Ifni- para entregarlos a un régimen medieval imperialista los golpes se acumulan sin que nadie sepa reaccionar.
El caso de la saharahui Aminatou Haidar, nacida española hace 42 años, ha vuelto a evidenciar las contradiciones entre la defensa de intereses económicos y la defensa de la justicia histórica. Se negó a firmar en El Aiun como ciudadana marroquí, algo evidente para quien lucha por los derechos humanos de los saharahuis y que venía de Nueva York de recoger el Premio Coraje Civil 2009.Marruecos no ha perdido la ocasión de aplicar su política represiva para someter a los habitantes del territorio invadido con la complicidad de España. Mohamed VI sabe que el Sahara nunca perteneció a Marruecos y por eso ni la ONU ni la comunidad internacional le reconoce la soberanía sobre el territorio, algo que ya dejó claro el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya, lo que motivó la marcha verde orquestada por Hassan II al recibir el apoyo de los EEUU que temía perder los fosfatos del territorio. El pasado 6 de noviembre (El País, 15 noviembre 2009) el rey Mohamed VI pronunció, con motivo del 34 aniversario de la Marcha Verde, un discurso en el que instó a la justicia y a las fuerzas de seguridad a actuar con más contundencia contra "los adversarios de la integridad territorial de Marruecos", es decir los que piden la autodeterminación del territorio. "Hay que desbaratar los complots urdidos contra la marroquinidad de nuestro Sáhara", añadió el monarca.
El caso Aminatou Haidar testimonia esa espina que tenemos clavada y que ha puesto en evidencia, una vez más, cómo la política no es capaz de armonizar la teórica defensa de los derechos humanos con la realidad, en un territorio del que somos absolutamente responsables de lo que está ocurriendo, aunque hayan pasado 34 años. En mi documental "Sahara, 1975" se puede oir a un joven líder socialista, Felipe González, prometer en el desierto a los refugiados saharauís, que si llegaba al poder el Sahara les sería restituido. Flaca memoria y qué lejos nos encontramos de aquello. Entiendo los intereses "privados" de los ministros de Franco que entregaron la administración -solo la administración- de aquel territorio a las fuerzas represoras marroquíes, pero no puedo entender a la democracia española que no ha encontrado aún el camino para reparar aquella cobardía y la traición a unos ciudadanos que eran españoles. Aminatou Haidar nació española y si tiene pasaporte marroquí es porque no puede tener otro, ya que vive en El Aiún y desde dentro no ha renunciado a reivindicar pacificamente la independencia de su tierra, denunciando las atrocidades de las fuerzas represoras marroquíes.
Curiosamente el Gobierno español la ha dejado entrar en España sin pasaporte, pero no la deja salir hacia el Sahara porque no tiene pasaporte. Es como si un senegalés, un paquistaní o un camerunés de los que llegan en patera no pudieran ya salir de España porque no tienen pasaporte. Tremenda ironía que dice poco de cómo la política exterior está atada frente al régimen represivo de Marruecos. No se quiere enfadar al vecino del sur no sea que nos pida Ceuta, Melilla y peñones. Todo llegará, pero mientras nos falta asumir nuestra responsabilidad histórica y ser consecuentes con ella para poder hablar con dignididad. Los militares españoles que en 1975 acataron las órdenes políticas para entregar el Sahara al Ejército marroquí nunca se pudieron sentir tan humillados y no olvidan cómo se hizo añicos el compromiso de defender a los saharauis. Nuestra obligación hoy -por justicia- es hacerlo, porque aquella espina nos duele. Como nos duele comprobar cómo se sigue traicionando los principios de la decencia.
NOTA agregada el 2 de diciembre
Tan medieval es la mentalidad de los "subditos marroquíes" que el cónsul de Marruecos en Las Palmas, Abderamán Leibek, afirmó que le expediría un nuevo pasaporte "en media hora" si pide perdón a su rey por el "acto de traición a su patria" cometido en el aeropuerto de El Aaiún. Haidar rellenó la ficha policial y en el apartado sobre su lugar de residencia escribió Sáhara Occidental en lugar de Marruecos.
No entiende que no puede pedir pedir perdón a quien no considera su Rey y máximo responsable de la ocupación de su tierra. No existe ninguna traición, sino la voluntad de luchar por quienes niegan y atacan los más elementales derechos humanos. Estos pobres adoradores del Sultán no entienden de dignidad, como tampoco los gobiernos de España que se han sumado al apoyo de Marruecos en su aplastamiento de la conciencia saharahui. Hemos olvidado nuestra propia historia y nuestros compromisos con un pueblo que fue español hasta quedecidimos darle lapatada y entregarlo al Sultán-Rey.
07 octubre, 2009
LA ÚLTIMA GUERRA DE ESPAÑA
Siempre pensé que la última guerra de España en el exterior fue la de Ifni-Sahara de 1957-58, sobre la que a los 50 años de su aniversario hice un documental, por el que he sido premiado por el Ministerio de Defensa.
Y sin embargo hoy he salido de mi sueño cuando me he enterado del atentado de nuestros soldados en Afganistán, en el que ha muerto un Cabo y otros cinco soldados han sido heridos. Son hechos que te devuelven a la realidad y compruebas cómo ha cambiado el papel de nuestras Fuerzas Armadas, hoy implicadas en peligrosísimas misiones de Paz, y cómo nuestros soldados siguen expuestos a desafios extremos en belicosas tierras remotas.
Mañana, 8 de octubre de 2009 estaba previsto que la ministra de Defensa, Carme Chacón, me entregara en Madrid el Premio Defensa 2009, un acto que se ha suspendido ante el atentado y el viaje que la ministra ha realizado a Afganistán para acompañar a nuestros soldados. Está claro que una guerra se puede desarrollar de muchas formas y ninguna nos gusta. Pero cuando los motivos son por la defensa de los derechos humanos de un pueblo y no por motivos colonialistas, la sangre derramada por nuestros jóvenes es una sangre más admirada.
Ser genorosos es una obligación de cada uno de los españoles con quienes están exponiendo su vida en un país inhospito, complicado y en guerra. Nos guste o no, esta sí es la última guerra de España, en la que estamos implicados y en la que se sigue derramando sangre española . Soldados de hoy, ellos sí merecen todos los premios del mundo.
Y sin embargo hoy he salido de mi sueño cuando me he enterado del atentado de nuestros soldados en Afganistán, en el que ha muerto un Cabo y otros cinco soldados han sido heridos. Son hechos que te devuelven a la realidad y compruebas cómo ha cambiado el papel de nuestras Fuerzas Armadas, hoy implicadas en peligrosísimas misiones de Paz, y cómo nuestros soldados siguen expuestos a desafios extremos en belicosas tierras remotas.
Mañana, 8 de octubre de 2009 estaba previsto que la ministra de Defensa, Carme Chacón, me entregara en Madrid el Premio Defensa 2009, un acto que se ha suspendido ante el atentado y el viaje que la ministra ha realizado a Afganistán para acompañar a nuestros soldados. Está claro que una guerra se puede desarrollar de muchas formas y ninguna nos gusta. Pero cuando los motivos son por la defensa de los derechos humanos de un pueblo y no por motivos colonialistas, la sangre derramada por nuestros jóvenes es una sangre más admirada.
Ser genorosos es una obligación de cada uno de los españoles con quienes están exponiendo su vida en un país inhospito, complicado y en guerra. Nos guste o no, esta sí es la última guerra de España, en la que estamos implicados y en la que se sigue derramando sangre española . Soldados de hoy, ellos sí merecen todos los premios del mundo.
19 julio, 2009
LOS LLANOS DE VENEZUELA

‘Los llanos de Venezuela’ refleja la simbiosis entre Doñana y América
Escrito por Luján León (ODIELINFORMACIÓN)
jueves, 11 de junio de 2009
La sala Plus Ultra de Cajasol acogió ayer la presentación del documental ‘Los llanos de Venezuela’, que refleja la relación y las raíces comunes entre Doñana y la gran llanura del continente americano.
Un resumen del resultado de tres largos meses de rodaje en Doñana y en Venezuela se pudo
disfrutar ayer en la capital onubense, donde el director del documental, Pedro Pinzolas, y los tres productores del mismo, Carlos LeBraz, José Luis Garrigues y Cristina González, presentaron el trabajo audiovisual. León Brázquez fue el encargado de dar a conocer el documental, contando en la presentación con la presencia del vicedecano de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla, Antonio Molina.‘Los llanos de Venezuela’ se trata de un documental de "estilo clásico, con un ritmo narrativo reposado, dejando todo el protagonismo a la fuerza visual, uno de los elementos que caracterizan al director del mismo", señaló León Brázquez
(Foto superior izq a dcha: Antonio Molina, vicedenado de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla; Pedro Pinzolas, director del documental: Cristina González y Juan C. León Brázquez, coproductores)
18 julio, 2009
GIBRALTAR, UN DESPROPOSITO


En 2006 España aceptó con los Acuerdos de Córdoba la utilización del aeropuerto de Gibraltar lo que supuso un punto de inflexión negativo para los intereses diplomáticos españoles en su reivindicación de la base militar británica en el Peñón. Lo era, porque el aeropuerto se hizo sobre una tierra nunca cedida ni reconocida en el itsmo que fue ocupado poco a poco por los ingleses desde las guerras napoleónicas y aprovechando en diversos momentos su superioridad militar frente a la debilidad española. España y Gran Bretaña poseen la bilateralidad de los derechos de Gibraltar, cuya solución parece imposible después de que los ingleses rellenaran la colonia-base con gente traída desde los más diversos lugares del mundo. La ONU considera a Gibraltar un territorio a descolonizar, para lo que hay que ponerse de acuerdo sobre los intereses de los habitantes de la colonia. Esto les ha venido muy bien, porque las leyes locales a las que se les otorga el título de Constitución le sirve a Londres de excusa para no devolver la Roca, "ante la oposición de los habitantes gibraltareños". Gibraltareños de nuevo cuño, ya que los antiguos habitantes del Peñón tuvieron que huir y exiliarse en el entorno del Campo de Gibraltar, especialmente en San Roque "donde reside la de Gibraltar" y en donde se conserva el pendón y el escudo de la ciudad, que solo en tiempos recientes han sido también aceptados por los anglogibraltareños. Curiosamente símbolos concedidos por los Reyes Católicos, padres del actual Estado-nación llamado España.
En fin, el despropósito se acrecienta día a día, y la diplomacia española -con eso de llevarse bien con todo el mundo- pierde sus bazas. La última, la próxima visita de Moratinos a la Roca. Para ello ha habido que ceder a los gibraltareños la colaboración con su Policía en las aguas territoriales españolas que el Reino Unido se lo pasa por el forro y las autoridades locales de Gibraltar no reconocen y dicen que son sus aguas. ¿qué créditos jurídicos aportan?
Utrech vuelve a ser la clave, por mucho que a los habitantes británicos de la colonia-base les moleste y digan que es anacrónico, pero es lo que hay y favorece a España. O si no lean el artículo X del Tratado

Articulo X
"El Rey Católico, por sí y por sus herederos y sucesores, cede por este Tratado a la Corona de la Gran Bretaña la plena y entera propiedad de la ciudad y castillo de Gibraltar, juntamente con su puerto, defensas y fortalezas que le pertenecen, dando la dicha propiedad absolutamente para que la tenga y goce con entero derecho y para siempre, sin excepción ni impedimento alguno. Pero, para evitar cualquiera abusos y fraudes en la introducción de las mercaderías, quiere el Rey Católico, y supone que así se ha de entender, que la dicha propiedad se ceda a la Gran Bretaña sin jurisdicción alguna territorial y sin comunicación alguna abierta con el país circunvecino por parte de tierra. Y como la comunicación por mar con la costa de España no puede estar abierta y segura en todos los tiempos, y de aquí puede resultar que los soldados de la guarnición de Gibraltar y los vecinos de aquella ciudad se ven reducidos a grandes angustias, siendo la mente del Rey Católico sólo impedir, como queda dicho más arriba, la introducción fraudulenta de mercaderías por la vía de tierra, se ha acordado que en estos casos se pueda comprar a dinero de contado en tierra de España circunvencina la provisión y demás cosas necesarias para el uso de las tropas del presidio, de los vecinos u de las naves surtas en el puerto.
Pero si se aprehendieran algunas mercaderías introducidas por Gibraltar, ya para permuta de víveres o ya para otro fin, se adjudicarán al fisco y presentada queja de esta contravención del presente Tratado serán castigados severamente los culpados. Y su Majestad Británica, a instancia del Rey Católico consiente y conviene en que no se permita por motivo alguno que judíos ni moros habiten ni tengan domicilio en la dicha ciudad de Gibraltar, ni se dé entrada ni acogida a las naves de guerra moras en el puerto de aquella Ciudad, con lo que se puede cortar la comunicación de España a Ceuta, o ser infestadas las costas españolas por el corso de los moros. Y como hay tratados de amistad, libertad y frecuencia de comercio entre los ingleses y algunas regiones de la costa de África, ha de entenderse siempre que no se puede negar la entrada en el puerto de Gibraltar a los moros y
sus naves que sólo vienen a comerciar.
Promete también Su Majestad la Reina de Gran Bretaña que a los habitadores de la dicha Ciudad de Gibraltar se les concederá el uso libre de la Religión Católica Romana.
Si en algún tiempo a la Corona de la Gran Bretaña le pareciere conveniente dar, vender, enajenar de cualquier modo la propiedad de la dicha Ciudad de Gibraltar, se ha convenido y concordado por este Tratado que se dará a la Corona de España la primera acción antes que a otros para redimirla."
España no cedió el itsmo, ni las aguas territoriales, por lo que los derechos británicos solo afectan a las aguas interiores del puerto, que lentamente han ido agrandando metiéndose en aguas jurisdiccionales españolas. Es decir, han utilizado siempre la política de los hechos consumados, de seguir así -digo yo- que terminaran por llegar al centro de la Bahía de Algeciras. Y si España no va a ir a una guerra por esta cuestión, tampoco debe permitir que nos tomen el pelo una y otra vez, especialmente desde que se reconoció el Foro Tripartito.
Las reglas del juego no pueden cambiarse a capricho de la municipalidad de Gibraltar y menos que nuestra diplomacia le ría las gracias y las acepte. Londres es el único interlocutor. ¿Qué pasaría si en Rota o en Guantánamo metieran a una población flotante y después reivindicasen sus "derechos" a quedarse con las bases militares y a independizarlas del país en las que se han instalado?
Es lo que ha pasado en Gibraltar. Gran Bretaña sabe que debe dar a España -lo dice el Tratado- la primera acción, pero se la ceden a los residentes en la colonia, que no dejan de ser ciudadanos británicos y que no quieren dejar de serlo pero conservando el Peñón de Gibraltar y todos los privilegios que se les han ido cediendo. Lo dicho, el tema no tiene solución, pero la diplomacia española tiene que ser coherente, o reivindica con todos los derechos que la asisten o reconoce que la base militar se la han apropiado los gibraltareños que viven muy bien con el limbo de su "estatus". !Si es que hasta Franco se comprometió a mantener allí la democracia y sus leyes locales a cambio de que la soberanía volviese a España!. Lo dicho, lo importante es ser coherente y defender los derechos que nos asisten, porque las cesiones solo le valen a los Hassanes, Bossanos y Caruanas de turno para armarse de argumentos frente a terceros, como ha ocurrido con el reciente acuerdo fiscal con Estados Unidos, como si Gibraltar fuese un Estado independiente.
En fin, el despropósito se acrecienta día a día, y la diplomacia española -con eso de llevarse bien con todo el mundo- pierde sus bazas. La última, la próxima visita de Moratinos a la Roca. Para ello ha habido que ceder a los gibraltareños la colaboración con su Policía en las aguas territoriales españolas que el Reino Unido se lo pasa por el forro y las autoridades locales de Gibraltar no reconocen y dicen que son sus aguas. ¿qué créditos jurídicos aportan?
Utrech vuelve a ser la clave, por mucho que a los habitantes británicos de la colonia-base les moleste y digan que es anacrónico, pero es lo que hay y favorece a España. O si no lean el artículo X del Tratado

Articulo X
"El Rey Católico, por sí y por sus herederos y sucesores, cede por este Tratado a la Corona de la Gran Bretaña la plena y entera propiedad de la ciudad y castillo de Gibraltar, juntamente con su puerto, defensas y fortalezas que le pertenecen, dando la dicha propiedad absolutamente para que la tenga y goce con entero derecho y para siempre, sin excepción ni impedimento alguno. Pero, para evitar cualquiera abusos y fraudes en la introducción de las mercaderías, quiere el Rey Católico, y supone que así se ha de entender, que la dicha propiedad se ceda a la Gran Bretaña sin jurisdicción alguna territorial y sin comunicación alguna abierta con el país circunvecino por parte de tierra. Y como la comunicación por mar con la costa de España no puede estar abierta y segura en todos los tiempos, y de aquí puede resultar que los soldados de la guarnición de Gibraltar y los vecinos de aquella ciudad se ven reducidos a grandes angustias, siendo la mente del Rey Católico sólo impedir, como queda dicho más arriba, la introducción fraudulenta de mercaderías por la vía de tierra, se ha acordado que en estos casos se pueda comprar a dinero de contado en tierra de España circunvencina la provisión y demás cosas necesarias para el uso de las tropas del presidio, de los vecinos u de las naves surtas en el puerto.
Pero si se aprehendieran algunas mercaderías introducidas por Gibraltar, ya para permuta de víveres o ya para otro fin, se adjudicarán al fisco y presentada queja de esta contravención del presente Tratado serán castigados severamente los culpados. Y su Majestad Británica, a instancia del Rey Católico consiente y conviene en que no se permita por motivo alguno que judíos ni moros habiten ni tengan domicilio en la dicha ciudad de Gibraltar, ni se dé entrada ni acogida a las naves de guerra moras en el puerto de aquella Ciudad, con lo que se puede cortar la comunicación de España a Ceuta, o ser infestadas las costas españolas por el corso de los moros. Y como hay tratados de amistad, libertad y frecuencia de comercio entre los ingleses y algunas regiones de la costa de África, ha de entenderse siempre que no se puede negar la entrada en el puerto de Gibraltar a los moros y
sus naves que sólo vienen a comerciar.Promete también Su Majestad la Reina de Gran Bretaña que a los habitadores de la dicha Ciudad de Gibraltar se les concederá el uso libre de la Religión Católica Romana.
Si en algún tiempo a la Corona de la Gran Bretaña le pareciere conveniente dar, vender, enajenar de cualquier modo la propiedad de la dicha Ciudad de Gibraltar, se ha convenido y concordado por este Tratado que se dará a la Corona de España la primera acción antes que a otros para redimirla."
España no cedió el itsmo, ni las aguas territoriales, por lo que los derechos británicos solo afectan a las aguas interiores del puerto, que lentamente han ido agrandando metiéndose en aguas jurisdiccionales españolas. Es decir, han utilizado siempre la política de los hechos consumados, de seguir así -digo yo- que terminaran por llegar al centro de la Bahía de Algeciras. Y si España no va a ir a una guerra por esta cuestión, tampoco debe permitir que nos tomen el pelo una y otra vez, especialmente desde que se reconoció el Foro Tripartito.
Las reglas del juego no pueden cambiarse a capricho de la municipalidad de Gibraltar y menos que nuestra diplomacia le ría las gracias y las acepte. Londres es el único interlocutor. ¿Qué pasaría si en Rota o en Guantánamo metieran a una población flotante y después reivindicasen sus "derechos" a quedarse con las bases militares y a independizarlas del país en las que se han instalado?
Es lo que ha pasado en Gibraltar. Gran Bretaña sabe que debe dar a España -lo dice el Tratado- la primera acción, pero se la ceden a los residentes en la colonia, que no dejan de ser ciudadanos británicos y que no quieren dejar de serlo pero conservando el Peñón de Gibraltar y todos los privilegios que se les han ido cediendo. Lo dicho, el tema no tiene solución, pero la diplomacia española tiene que ser coherente, o reivindica con todos los derechos que la asisten o reconoce que la base militar se la han apropiado los gibraltareños que viven muy bien con el limbo de su "estatus". !Si es que hasta Franco se comprometió a mantener allí la democracia y sus leyes locales a cambio de que la soberanía volviese a España!. Lo dicho, lo importante es ser coherente y defender los derechos que nos asisten, porque las cesiones solo le valen a los Hassanes, Bossanos y Caruanas de turno para armarse de argumentos frente a terceros, como ha ocurrido con el reciente acuerdo fiscal con Estados Unidos, como si Gibraltar fuese un Estado independiente.

Y actua como tal. Provoca una y otra vez sin que las autoridades españolas reaccionen. La última acción se centra en rellenar de tierra parte de la costa Este del Peñón invadiendo aguas jurisdiccionales españolas, como ya ocurrió en la construcción del aeropuerto. Lo hace con arena y tierras procedentes de España en un continuo trasiego de camiones que nadie detiene y que depositan en una nueva montaña costera en donde se pretende construir 2.200 viviendas para 2014, en un complejo diseñado por Norman Foster que incluye un puerto deportivo para 500 amarres y dos hoteles de lujo. Todo en aguas territoriales españolas lo que supone un nuevo pulso diplomático que España volverá a perder si sigue con su política permisiva y complaciente supeditada a los hechos consumados a los que nos tiene acostumbrados las autoridades municipales de Gibraltar con la complacencia y apoyo de los dueños británicos de la colonia-base.
(Nota: Con el título genérico "Gibraltar, la rocosa disputa" tres de mis radiodocumentales recogen la evolución de los problemas hispano-británicos a causa del Peñón andaluz. El primero "Tiempos de Guerras" narra los hechos que motivaron la ocupación angloholandesa de la Roca, en apoyo de un candidato al trono de España y los intentos bélicos por recuperarla. El importante papel en la Primera y Segunda Guerra Mundial y en la Guerra Civil española.
El segundo, "Tiempos de Paz, la ONU" repasa las relaciones en tiempos de Franco que supo ganar la batalla en la ONU, aunque una vez más Gran Bretaña no hizo caso a las resoluciones aprovechando la debilidad española y excudándose en que existía un régimen dictatorial. El tercero "Tiempos de Democracia" refleja los tremendos vaivenes de dientes de sierra dados por la diplomacia española a la que le quema el tema sin saber cómo afrontar un problema histórico de esta índole. Bandazos que han llevado a aceptar un Foro Tripartito, el uso del aeropuerto en tierra española ocupada y la cesión de derechos de facto sobre aguas jurisdiccionales españolas)
Envio los radiodocumentales a quienes lo soliciten a documentos.radio@gmail.com
El segundo, "Tiempos de Paz, la ONU" repasa las relaciones en tiempos de Franco que supo ganar la batalla en la ONU, aunque una vez más Gran Bretaña no hizo caso a las resoluciones aprovechando la debilidad española y excudándose en que existía un régimen dictatorial. El tercero "Tiempos de Democracia" refleja los tremendos vaivenes de dientes de sierra dados por la diplomacia española a la que le quema el tema sin saber cómo afrontar un problema histórico de esta índole. Bandazos que han llevado a aceptar un Foro Tripartito, el uso del aeropuerto en tierra española ocupada y la cesión de derechos de facto sobre aguas jurisdiccionales españolas)
Envio los radiodocumentales a quienes lo soliciten a documentos.radio@gmail.com
13 julio, 2009
EL ESTADO HUMILLADO
"Gobernar es pactar; pactar no es ceder" (Gustavo Le Bon)
La financiación autonómica ha evidenciado, una vez más, cómo los nacionalistas marcan la política de un Estado que sigue viviendo con el complejo de la dictadura. Ya lo decía Gregorio Peces Barba, uno de los padres de la Constitución, se cedieron competencias para que los nacionalistas se sintieran cómodos en el nuevo Estado constitucional.
No fue suficiente, ellos siempre quieren más, tal como se ha evidenciado en las últimas negociaciones sobre la financiación autonómica, después de que Esquerra Republicana de Catalunya haya tenido la última (¿) palabra sobre el sí al dinero ofrecido por el presidente del Gobierno de España. No contentos, se jactan de haber conseguido para su Comunidad 3.855 millones de euros, que se convertirán en 2012 en 5.000 millones si se cumplen los planes de inversiones en infraestructuras, lo que en palabras de la vicepresidenta económica, Elena Salgado, sitúa a Cataluña por encima de la media de la renta per cápita española. Y no se explica porqué la cifra para Cataluña supone el 35 por ciento de la aportación global de 11.000 millones prevista para toda España por el Gobierno, mientras que el PIB catalán solo supone el 18 por ciento del global español y su población es del 16 por ciento.
Los nacionalistas de ERC no solo se jactan de que el presidente del Gobierno de España tuviera que negociar directamente con ellos, puenteando a la propia Generalitat (la institución catalana), sino que “si se trabaja y se presiona, la política es útil, y hemos plantado cara al Estado y hemos ganado”. Las manifestaciones de Joan Puigcercós golpean sobre el sentido común de cualquier ciudadano de a pie que sabe que esta cesión llevará inevitablemente una subida de impuestos que tendrá que pagar en el futuro de su bolsillo para que el nacionalismo siga actuando en un Estado cada vez más claudicante, no sé si hasta donde aspira Puigcercós,"el sistema definitivo sigue siendo la independencia de Catalunya”. Pues nada, ayudémosle a conseguirla con cesiones como la educación excluyente o como el dinero para que sigan utilizándolo en embajadas y en fomento de un movimiento disgregador en el que no cuenta lo español.
Si los nacionalistas sostienen que han ganado lo que quiere decir es que el Estado -la entidad administrativa- ha perdido y con él España como nación. ¿Alguien puede imaginarse que un partido murciano, extremeño o riojano fuera capaz de humillar así al Estado? El nuevo sistema no es igualitario, premia a unos ciudadanos sobre otros y vuelve a incidir en unas desigualdades según la comunidad en la que se vive. Primero se negocia con Cataluña y después, con lo que quede, con los demás. El dinero no se puede estirar, hay el que hay, y si a ti te doy más al otro le tengo que dar menos. ¿Lo explicaría así el mediático economista Leopoldo Abadia, convertido hoy en hombre-anuncio?
Y aún así todavía el presidente del Gobierno autónomo de Cataluña, José Montilla asegura que el nuevo modelo “es la victoria de la justicia y hará grande a Cataluña, a sus gentes y a sus valores”. Me mosquea, porque no sé de qué valores habla, ya que no creo que el dinero, la “pela” como decían antes los catalanes, sea una razón intrínseca para ser más que nadie, al menos en dignidad. Y de eso sabemos mucho los andaluces.
La financiación autonómica ha evidenciado, una vez más, cómo los nacionalistas marcan la política de un Estado que sigue viviendo con el complejo de la dictadura. Ya lo decía Gregorio Peces Barba, uno de los padres de la Constitución, se cedieron competencias para que los nacionalistas se sintieran cómodos en el nuevo Estado constitucional.

No fue suficiente, ellos siempre quieren más, tal como se ha evidenciado en las últimas negociaciones sobre la financiación autonómica, después de que Esquerra Republicana de Catalunya haya tenido la última (¿) palabra sobre el sí al dinero ofrecido por el presidente del Gobierno de España. No contentos, se jactan de haber conseguido para su Comunidad 3.855 millones de euros, que se convertirán en 2012 en 5.000 millones si se cumplen los planes de inversiones en infraestructuras, lo que en palabras de la vicepresidenta económica, Elena Salgado, sitúa a Cataluña por encima de la media de la renta per cápita española. Y no se explica porqué la cifra para Cataluña supone el 35 por ciento de la aportación global de 11.000 millones prevista para toda España por el Gobierno, mientras que el PIB catalán solo supone el 18 por ciento del global español y su población es del 16 por ciento.
Los nacionalistas de ERC no solo se jactan de que el presidente del Gobierno de España tuviera que negociar directamente con ellos, puenteando a la propia Generalitat (la institución catalana), sino que “si se trabaja y se presiona, la política es útil, y hemos plantado cara al Estado y hemos ganado”. Las manifestaciones de Joan Puigcercós golpean sobre el sentido común de cualquier ciudadano de a pie que sabe que esta cesión llevará inevitablemente una subida de impuestos que tendrá que pagar en el futuro de su bolsillo para que el nacionalismo siga actuando en un Estado cada vez más claudicante, no sé si hasta donde aspira Puigcercós,"el sistema definitivo sigue siendo la independencia de Catalunya”. Pues nada, ayudémosle a conseguirla con cesiones como la educación excluyente o como el dinero para que sigan utilizándolo en embajadas y en fomento de un movimiento disgregador en el que no cuenta lo español.
Si los nacionalistas sostienen que han ganado lo que quiere decir es que el Estado -la entidad administrativa- ha perdido y con él España como nación. ¿Alguien puede imaginarse que un partido murciano, extremeño o riojano fuera capaz de humillar así al Estado? El nuevo sistema no es igualitario, premia a unos ciudadanos sobre otros y vuelve a incidir en unas desigualdades según la comunidad en la que se vive. Primero se negocia con Cataluña y después, con lo que quede, con los demás. El dinero no se puede estirar, hay el que hay, y si a ti te doy más al otro le tengo que dar menos. ¿Lo explicaría así el mediático economista Leopoldo Abadia, convertido hoy en hombre-anuncio?
Y aún así todavía el presidente del Gobierno autónomo de Cataluña, José Montilla asegura que el nuevo modelo “es la victoria de la justicia y hará grande a Cataluña, a sus gentes y a sus valores”. Me mosquea, porque no sé de qué valores habla, ya que no creo que el dinero, la “pela” como decían antes los catalanes, sea una razón intrínseca para ser más que nadie, al menos en dignidad. Y de eso sabemos mucho los andaluces.
02 julio, 2009
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Aviso para quien entre en el Blog y pueda ayudarme a subir SONIDO
Tengo todos los radiodocumentales en formato mp3, pero BLOGGER que permite subir fotos y vídeos sin problemas, no facilita las cosas para colgar SONIDO.
Si me puede ayudar lo agradeceré y en la página pondré los radiodocumentales a los que hace alusión este blog. Gracias
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IFNI, 40 años
IFNI, 40 AÑOS DEL PENULTIMO CAPÍTULO DE NUESTRA HISTORIA COLONIAL
Tenía tres años cuando Francia le concedió la independencia a su Protectorado marroquí y España entregó un norte bereber a un Sultán que en cuanto pudo los machacó. Pero entonces la historia se escribía con tinta militar y a toque de cornetín y en mi casa los recuerdos siempre acudían a las conversaciones sobre aquel tío-abuelo que desapareció en una lejana tierra llamada Rif. Ya adolescente, en Huelva, con la mirada en las “Misiones” acumulaba sellos de unas tierras lejanas que me hablaban de aventuras en Ifni, Sahara Español o Guinea Española. ¡Qué iba yo a saber nada de aquello! Y sin embargo, se quedaron impregnados para siempre en los recovecos de mi memoria. Hoy, mirando hacia atrás no solo quedan recuerdos, sino sentimientos, a pesar de que no conocí casi ninguna de aquellas tierras que me evocaban mi infancia y adolescencia.El gran salto, tras los avatares que conforman mis vivencias, me llevó en mi última etapa profesional en RTVE a tener la oportunidad de dirigir Documentos RNE y ante la ignorancia que mostraban sobre unos tiempos no tan lejanos muchos de mis conocidos decidí que era el momento de repasar y reconstruir todos los momentos del pasado siglo que habían condicionado las relaciones hispano-marroquíes en cada uno de los territorios administrados hoy por el Sultán-Rey y que en su día estuvieron bajo la “protección” española.

De hecho, cuando ocurrió lo de la ocupación marroquí del islote del Perejil, fui en aquellos momentos el único periodista de la mesa de dirección que sabía dónde estaba Perejil. No por nada, sino porque siempre me había llamado la atención el paréntesis fronterizo con las siglas Esp. que marcaban los mapas entorno a una islita cercana a Ceuta, consecuencia, una vez más, de mi fijación por “las posesiones africanas”.
Por razones obvias, mi primer documental versó sobre La Guerra del RIF, aquella en la que desapareció mi tío-abuelo. Un tal Abdelkrim consiguió derrotar al Ejército colonialista y fundar un Estado, con bandera y moneda, aglutinando a las tribus bereberes que no solo se oponían a España sino al Sultán del Sur. Descubrí un territorio que no quería someterse a ningún Sultán y por ello se lo conocía como "Blad es Siba", o lo que es lo mismo "trritorio no sometido". Menuda sorpresa y qué flaca memoria tenemos los españoles que hasta nos olvidamos de nuestra propia historia, en una tierra tan cercana en el norte de África. Para la mayoría de la gente Marruecos es Marruecos, y punto. Y sin embargo, Abdelkrim –quizá el hombre que haya matado a más españoles en un solo día -lo que recordamos como el desastre de Annual- sigue enterrado en El Cairo, sin volver a su Rif, porque nunca reconoció la autoridad política del Sultán y representa aún el afán independentista bereber. Solo hay que darse un paseo por Alhucemas, Axdir, Chaouen o Nador para entender a un pueblo bereber que no tiene nada ver con lo árabe y que ha sido ¿sometido? tras más de 60 guerras. De lengua tamazig y considerando al español como lengua propia, todavía es notoria la resistencia a aceptar el árabe y el francés, impuestos por las autoridades llegadas del sur arabofrancófono. Tantas las diferencias que hasta Franco intentó sin éxito crear un Estado tapón frente al nuevo Reino impulsado desde Francia, el país que marcaba –y marca- el paso en todo lo concerniente a Marruecos.
Al final, fue la primera cesión de los territorios controlados por España que se hizo a un Sultán-Rey (Mohamed V) que en vez de desarrollar el norte se dedicó a enviar a su hijo (Hassan II) a bombardear las míseras aldeas bereberes. Y a partir de entonces el olvido durante medio siglo para lo que fue el Protectorado norte español, origen del segundo documental, en el que se pone de manifiesto el apoyo de Franco a los independentistas marroquíes frente a Francia, solo para ganarse las simpatías del mundo árabe y romper así el aislamiento internacional promovido entonces por la ONU. La actitud marroquí tras la independencia fue arrojarse con amor en los brazos de Francia, ¿para agradecerle la represión que había ejercido en su Protectorado y el exilio del propio Sultán?, mientras que a España – la permisiva protectora del norte- le esperaban tiempos de desaires y guerras.

Tercer capítulo. Ahora se cumplen 40 años de la retrocesión de Ifni a Marruecos. ¿Cuántos conocen que en aquellas tierras España se vio envuelta en su última guerra, entre 1957 y 1958? Preguntar a cualquier adolescente si sabe algo de esto es como preguntar a nuestro gato, en el caso de que lo tengamos. Y sin embargo, en aquella pequeña e inhóspita franja de tierra frente a las costas de Canarias perdieron la vida casi 200 españoles. Muchos de los protagonistas, afortunadamente, viven y son quienes mejor nos pueden transmitir la memoria oral de lo que sucedió. Siempre, en mis documentales lo primero que me pregunto es porqué estábamos allí. Así descubrí que un asentamiento costero canario del siglo XV (Santa Cruz de la Mar Pequeña) es el origen de la reclamación de la soberanía de España sobre aquel territorio, lo que fue negociado y consensuado con Marruecos. La última guerra de España fue consecuencia de los afanes expansionistas del nuevo reino marroquí surgido en 1956 al reivindicar el Gran Marruecos, que comprendía no solo todas las posesiones españolas del norte de África, sino tierras de Argelia, Mauritania, Malí y Senegal. Así fue cómo nos vimos envueltos en los ataques del Ejército de Liberación promovido por Mohamed V, aquel que vio las lágrimas de Franco al entregarle el Protectorado en el que el dictador había forjado su carrera militar. Para que aquel pobre Ejército desarrapado dejara de atacarnos se cedió al Sultán el norte del Sahara hasta el río Draa, el territorio dominado por Villa Bens, hoy Tarfaya.. Nada que oponer a la entrega si el territorio hubiera sido alguna vez marroquí, pero la zona formaba parte del Protectorado sur, habitada por las tribus nómadas del Sahara que dieron los primeros hijos al Frente Polisario. Incluso para los independentistas saharauis y para no emborronar más las reivindicaciones, está asumido que este territorio marca hoy la frontera sur de Marruecos, aun cuando su legitimidad histórica deje mucho que desear.
Tenía tres años cuando Francia le concedió la independencia a su Protectorado marroquí y España entregó un norte bereber a un Sultán que en cuanto pudo los machacó. Pero entonces la historia se escribía con tinta militar y a toque de cornetín y en mi casa los recuerdos siempre acudían a las conversaciones sobre aquel tío-abuelo que desapareció en una lejana tierra llamada Rif. Ya adolescente, en Huelva, con la mirada en las “Misiones” acumulaba sellos de unas tierras lejanas que me hablaban de aventuras en Ifni, Sahara Español o Guinea Española. ¡Qué iba yo a saber nada de aquello! Y sin embargo, se quedaron impregnados para siempre en los recovecos de mi memoria. Hoy, mirando hacia atrás no solo quedan recuerdos, sino sentimientos, a pesar de que no conocí casi ninguna de aquellas tierras que me evocaban mi infancia y adolescencia.El gran salto, tras los avatares que conforman mis vivencias, me llevó en mi última etapa profesional en RTVE a tener la oportunidad de dirigir Documentos RNE y ante la ignorancia que mostraban sobre unos tiempos no tan lejanos muchos de mis conocidos decidí que era el momento de repasar y reconstruir todos los momentos del pasado siglo que habían condicionado las relaciones hispano-marroquíes en cada uno de los territorios administrados hoy por el Sultán-Rey y que en su día estuvieron bajo la “protección” española.

De hecho, cuando ocurrió lo de la ocupación marroquí del islote del Perejil, fui en aquellos momentos el único periodista de la mesa de dirección que sabía dónde estaba Perejil. No por nada, sino porque siempre me había llamado la atención el paréntesis fronterizo con las siglas Esp. que marcaban los mapas entorno a una islita cercana a Ceuta, consecuencia, una vez más, de mi fijación por “las posesiones africanas”.
Por razones obvias, mi primer documental versó sobre La Guerra del RIF, aquella en la que desapareció mi tío-abuelo. Un tal Abdelkrim consiguió derrotar al Ejército colonialista y fundar un Estado, con bandera y moneda, aglutinando a las tribus bereberes que no solo se oponían a España sino al Sultán del Sur. Descubrí un territorio que no quería someterse a ningún Sultán y por ello se lo conocía como "Blad es Siba", o lo que es lo mismo "trritorio no sometido". Menuda sorpresa y qué flaca memoria tenemos los españoles que hasta nos olvidamos de nuestra propia historia, en una tierra tan cercana en el norte de África. Para la mayoría de la gente Marruecos es Marruecos, y punto. Y sin embargo, Abdelkrim –quizá el hombre que haya matado a más españoles en un solo día -lo que recordamos como el desastre de Annual- sigue enterrado en El Cairo, sin volver a su Rif, porque nunca reconoció la autoridad política del Sultán y representa aún el afán independentista bereber. Solo hay que darse un paseo por Alhucemas, Axdir, Chaouen o Nador para entender a un pueblo bereber que no tiene nada ver con lo árabe y que ha sido ¿sometido? tras más de 60 guerras. De lengua tamazig y considerando al español como lengua propia, todavía es notoria la resistencia a aceptar el árabe y el francés, impuestos por las autoridades llegadas del sur arabofrancófono. Tantas las diferencias que hasta Franco intentó sin éxito crear un Estado tapón frente al nuevo Reino impulsado desde Francia, el país que marcaba –y marca- el paso en todo lo concerniente a Marruecos.
Al final, fue la primera cesión de los territorios controlados por España que se hizo a un Sultán-Rey (Mohamed V) que en vez de desarrollar el norte se dedicó a enviar a su hijo (Hassan II) a bombardear las míseras aldeas bereberes. Y a partir de entonces el olvido durante medio siglo para lo que fue el Protectorado norte español, origen del segundo documental, en el que se pone de manifiesto el apoyo de Franco a los independentistas marroquíes frente a Francia, solo para ganarse las simpatías del mundo árabe y romper así el aislamiento internacional promovido entonces por la ONU. La actitud marroquí tras la independencia fue arrojarse con amor en los brazos de Francia, ¿para agradecerle la represión que había ejercido en su Protectorado y el exilio del propio Sultán?, mientras que a España – la permisiva protectora del norte- le esperaban tiempos de desaires y guerras.
Tercer capítulo. Ahora se cumplen 40 años de la retrocesión de Ifni a Marruecos. ¿Cuántos conocen que en aquellas tierras España se vio envuelta en su última guerra, entre 1957 y 1958? Preguntar a cualquier adolescente si sabe algo de esto es como preguntar a nuestro gato, en el caso de que lo tengamos. Y sin embargo, en aquella pequeña e inhóspita franja de tierra frente a las costas de Canarias perdieron la vida casi 200 españoles. Muchos de los protagonistas, afortunadamente, viven y son quienes mejor nos pueden transmitir la memoria oral de lo que sucedió. Siempre, en mis documentales lo primero que me pregunto es porqué estábamos allí. Así descubrí que un asentamiento costero canario del siglo XV (Santa Cruz de la Mar Pequeña) es el origen de la reclamación de la soberanía de España sobre aquel territorio, lo que fue negociado y consensuado con Marruecos. La última guerra de España fue consecuencia de los afanes expansionistas del nuevo reino marroquí surgido en 1956 al reivindicar el Gran Marruecos, que comprendía no solo todas las posesiones españolas del norte de África, sino tierras de Argelia, Mauritania, Malí y Senegal. Así fue cómo nos vimos envueltos en los ataques del Ejército de Liberación promovido por Mohamed V, aquel que vio las lágrimas de Franco al entregarle el Protectorado en el que el dictador había forjado su carrera militar. Para que aquel pobre Ejército desarrapado dejara de atacarnos se cedió al Sultán el norte del Sahara hasta el río Draa, el territorio dominado por Villa Bens, hoy Tarfaya.. Nada que oponer a la entrega si el territorio hubiera sido alguna vez marroquí, pero la zona formaba parte del Protectorado sur, habitada por las tribus nómadas del Sahara que dieron los primeros hijos al Frente Polisario. Incluso para los independentistas saharauis y para no emborronar más las reivindicaciones, está asumido que este territorio marca hoy la frontera sur de Marruecos, aun cuando su legitimidad histórica deje mucho que desear.
Poco rendimiento económico sacaba España de aquellas tierras y sin embargo se construyó la ciudad de Sidi-Ifni, con un puerto y un aeropuerto que se abandonaron hace exactamente 40 años, al entregar el territorio –entonces una provincia española- a Marruecos. Las manifestaciones el pasado año de los ifneños por el abandono al que los somete el régimen centralista marroquí sacó a relucir el pasado español y la añoranza por un colonialismo caduco pero que les llevó una cierta prosperidad hoy perdida.El último episodio inconcluso –tema del cuarto documental- y uno de los más vergonzosos de nuestra historia es el abandono del Sahara Occidental. ¿Qué pasó en 1975 para que España saliese con el rabo entre las piernas de aquel territorio? Solo hay que hablar con los militares que estaban sobre el terreno para comprobar la inmensa brecha entre la disposición militar para proteger a los españoles saharianos y la nefasta actuación política supeditada a intereses económicos particulares de algunos de los ministros de Franco. Olvídense de buscar en los archivos de RTVE alguna palabra de la visita que el entonces Príncipe Don Juan Carlos realizó a aquel territorio. Han desaparecido (¿) y solo podemos saber de lo que dijo por los testigos supervivientes que las escucharon. Esa fue mi misión, reconstruir los hechos, desde el origen histórico del territorio desligado de Marruecos, como reconoció el Tribunal Internacional de La Haya, hasta los condicionantes que llevó a aquel régimen, en unos momentos muy difíciles de nuestra reciente historia, a dejar en manos de Marruecos y Mauritania un territorio habitado por Bidanis con un gran deseo de independencia, y que se vieron invadidos por nuevos Ejércitos, sin que España hiciera nada por ayudarlos. Las palabras de Felipe González en el documental prometiendo en 1976 a los saharauis que les devolvería el Sahara si llegaba al poder, vistas desde hoy son todo un tratado de cinismo político. Lo peor es que se sigue mirando hacia otro lado, sin asumir responsabilidades, como si aquello no fuera con nosotros. Y todo porque no se quiere que el vecino del sur se enrabiete y nos exija con más contundencia Ceuta, Melilla, Peñones e Islas . Bastante tenemos con la expulsión de nuestros pesqueros de las costas atlánticas africanas que siempre habíamos considerado como propias. Nadie desea una nueva guerra con Marruecos, ya hace 51 años de la última, pero los antecedentes no juegan precisamente a favor de España. No hablo de política, sino de historia.
Juan Carlos León Brázquez acaba de obtener el Premio Defensa 2009 por el radiodocumental “La última guerra de España. Ifni-Sahara 1957-1958”. Sus documentales “Sahara 1975. Bidanis en el laberinto de las arenas” y los dos bajo el epígrafe “La sombra de Abdelkrim” conforman los radiodocumentales sobre las relaciones hispano-marroquíes. Es Diploma de Honor de la Armada Española (foto) y Premio Internacional de Prensa.
Juan Carlos León Brázquez acaba de obtener el Premio Defensa 2009 por el radiodocumental “La última guerra de España. Ifni-Sahara 1957-1958”. Sus documentales “Sahara 1975. Bidanis en el laberinto de las arenas” y los dos bajo el epígrafe “La sombra de Abdelkrim” conforman los radiodocumentales sobre las relaciones hispano-marroquíes. Es Diploma de Honor de la Armada Española (foto) y Premio Internacional de Prensa.
Los dos programas podcast sobre Abdelkrim desaparecieron de la web de RNE, aunque aún conserva los realizados sobre Ifni y el Sahara, por si desea escucharlos y/o descargarlos. Otras páginas de Internet (saharalibre) conserva también los programas referidos. A través del correo documentos.radio@gmail.com facilito a quien lo solicite cualquiera de mis radiodocumentales.
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