15 diciembre, 2011

MUJERES

Monumento en Sevilla a Clara Campoamor (Foto de Carlos LeBraz)

El 9 de diciembre de 1931 se aprobó en las Cortes la Constitución de la II República española, en la que se recogía el derecho al voto universal, con lo que la mujer por primera vez obtenía independencia legal respecto al hombre. Fue la consecuencia y tenacidad de mujeres progresistas y de una lucha de siglos. Escribí este artículo para el Grupo Joly de Andalucía, con la mirada puesta en las injusticias que aun hoy perduran y la lucha que se mantiene por la igualdad, tanto en España como en el resto del mundo.


Estos son los enlaces de algunas páginas que han publicado el artículo:

http://www.huelvainformacion.es/article/huelva/1133533/mujeres/camino/hacia/la/igualdad.html

http://ucarsevilla.wordpress.com/2011/12/08/mujeres-el-camino-hacia-la-igualdad/

http://movimientomujeresavanzando.blogspot.com/2011/12/mujeres-el-camino-hacia-la-igualdad.html

23 septiembre, 2011

Los golpistas ocupan Huelva

Publicado el 22 de septiembre 2011 en Huelva Información
Autor: juancarlosLEÓNBRÁZQUEZ


Hace 75 años fue historia
Los golpistas ocupan toda la provincia


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Foto de Carlos LeBraz. Nerva, agosto 2011


EL golpe del 18 de julio de 1936 solo triunfó inicialmente en las ciudades de Sevilla, Cádiz, Jerez, Córdoba y Granada, siendo Huelva la única capital y provincia de Andalucía Occidental que se mantuvo fiel al Gobierno de la República. Málaga, Jaén y Almería también se mantuvieron fieles en la defensa del régimen republicano en Andalucía Oriental. No es extraño que los mineros de Nerva-Ríotinto, como se conocía entonces a la cuenca minera, fueran los primeros en reaccionar al golpe, ya que en la zona existía una fuerte implantación sindical y política de izquierdas que le otorgaban cierto grado de iniciativa y organización.

Así, el 19 de julio los mineros respondieron a la llamada del gobernador militar de Huelva, el general Sebastián Pozas Perea, improvisando una columna de coches y camiones semiblindados, con varios cientos de civiles, algunos armados con escopetas de caza, algún que otro fúsil y muchos de ellos desarmados que escoltaban la dinamita requisada a la Riotinto Company Limited para hacer frente a los golpistas en Sevilla. Sin embargo, el general Pozas se equivocó cuando envió por delante al comandante de la Guardia Civil, Gregorio Haro Lumbreras, con antecedentes golpistas, para que protegiera el avance de la columna minera, ya que se pasó al lado de los sublevados y emboscó a la columna en La Pañoleta, en la entrada de Sevilla. Un camión de dinamita saltó por los aires, murieron 25 personas y cayeron prisioneras otras 71. Los demás huyeron como pudieron.

Aquella acción hizo que Queipo mantuviera desde el principio una postura preventiva sobre la cuenca minera, más aún cuando los mineros volvieron a sumarse dos días después a una segunda expedición, en un tren que debía llevar, esta vez sí, protección militar, pero que quedó estacionado en La Palma del Condado, ya que no hubo posibilidad de dotar de armas a quienes debían ir a Sevilla a defender el orden Constitucional. Desde Madrid se dio la orden: "No hay posibilidad de dotar a la columna de armamento preciso, por lo que es conveniente aplazar la marcha sobre Sevilla". A partir de ahí, los mineros se mostraron muy activos en toda la provincia, asaltando cuarteles de la Guardia Civil, requisando armas y alimentos, y también asaltando y quemando centros religiosos.

"Como la situación en Huelva no está muy clara, he ordenado al comandante Haro y sus guardias civiles que se queden hasta nueva orden en Sevilla, pues las organizaciones obreras dominan los pueblos de la carretera de Huelva a Sevilla…", decía en Unión Radio el general Queipo de Llano tras los sucesos de La Pañoleta. En el mes de julio las columnas golpistas, recibido el apoyo desde Marruecos a través del puente aéreo establecido, se dedicaron inicialmente a controlar la provincia de Sevilla y a consolidar corredores con las capitales sublevadas: Cádiz, Córdoba y Granada. Huelva quedó con muy pocas fuerzas militares y sin asistencia desde el Gobierno central de Madrid. Lo sabía Queipo y decidió asegurarse inicialmente la franja del litoral y el Condado enviando a tal misión al sanguinario comandante Antonio Castejón Espinosa, quien con sus legionarios había vencido la resistencia en barrios sevillanos, como Triana o La Macarena. Su brutalidad era conocida: "No se dudó en anteponer delante de la legión a hombres, mujeres y niños como parapetos humanos para asaltar las barricadas", indicaba José María García Márquez en su libro UGT de Sevilla. Golpe militar, resistencia y represión.

El avance fue muy rápido al replegarse las escasas fuerzas de defensa establecidas por las autoridades republicanas en La Palma del Condado. El 24 de julio se inició la ofensiva rebelde, siendo Chucena y Almonte los primeros pueblos en caer; a partir de ahí en muy pocos días las columnas del comandante Antonio Castejón y las del capitán de Corbeta, Ramón de Carranza, entraron en Bollullos, Manzanilla, La Palma, Rociana, Villalba del Alcor, Niebla, Bonares, Escacena, Lucena, Paterna, Villarrasa y Niebla. Carranza llegó a Valverde del Camino donde se estableció el límite con la zona republicana y donde se producirían continuos enfrentamientos con la resistencia de los mineros que fracasaron en todas sus ofensivas.

Huelva capital fue ocupada el 29 de julio. Las autoridades republicanas trataron de huir hacia Casablanca en el barco Vázquez López, pero el gobernador civil, y los mandos de la Guardia Civil y Carabineros, que habían permanecido defendiendo a la República, vieron como aquel barco soltó amarras sin ellos. Carranza no se detuvo y partió inmediatamente hacia Isla Cristina y Ayamonte. Un día después el comandante Haro Lumbreras fue nombrado gobernador civil y militar de Huelva desde donde dirigió la represión y se dedicó a lucrarse con la incautación de bienes de ciudadanos republicanos, por lo que los propios sublevados le llegaron a incoar varias causas judiciales. Terminaría lejos de Huelva muerto a tiros de un subordinado.

La primera fase de la ocupación de Huelva había terminado. Las contraofensivas lanzadas por los mineros fueron rechazadas, ante las fuerzas militares mejor organizadas y entrenadas. La cuenca minera y la Sierra quedaron como zonas controladas por las organizaciones de izquierdas, pero aislada del territorio controlado por el gobierno republicano central que inicialmente se vio sorprendido y falto de iniciativa ante el golpe militar. Aún así, Queipo no se atrevió a entrar en las minas, tal como dejó escrito en sus memorias: "Era preciso que aquellas columnitas de trescientos o cuatro hombres de que pudiéramos disponer se viesen enfrentadas por una o varias masas de hombres y sufrir un desastre que era preciso evitar en aquellas circunstancias" . Y eso que reconocía la importancia de controlar la explotación minera: "La ocupación de Huelva nos facilitaría tomar las minas de río Tinto de donde obtendríamos cobre".

La ofensiva se retrasó hasta estar seguro de su triunfo. Había que aislar la zona, para lo que envió, en lo que ya sería la segunda fase de la ocupación, al capitán de Corbeta, Pedro Pérez de Guzmán y Urzaiz, a San Bartolomé de las Torres, Puebla de Guzmán, La Zarza, Calañas y Almonaster, lo que significaba controlar la raya con Portugal para evitar que los mineros huyesen por la frontera y recibiesen apoyos desde el país vecino. Hacia el norte se hacía imposible huir, ya que a mediados de agosto el teniente coronel Yagüe y el comandante Antonio Castejón lanzaron su ofensiva contra Badajoz, para lo que pasaron a controlar Santa Olalla y Cala, antes de avanzar sobre Zafra, Almendralejo y Mérida para unir los ejércitos sublevados del norte y el sur.

Una vez conseguido el objetivo de aislar a la Sierra y a la cuenca minera, que quedaron como una bolsa republicana rodeada del territorio controlado por los rebeldes, Queipo mandó realizar operaciones sincronizadas de varias columnas. El comandante de Requetés, Luis Redondo , al mando de la que llevaba su nombre, a la que se la llegó a conocer como "la columna tragapueblos", se lanzó a mediados de agosto a expulsar a los mineros que se habían hecho fuertes en varios pueblos de la Sierra, así penetró en el eje de la carretera Sevilla-Lisboa, haciéndose con el control de Zufre, Higuera de la Sierra, Aracena (18 de agosto), Los Marines, Fuenteheridos, Galaroza, Jabugo y Cortegana. De ahí a la cuenca minera, llegando a Campofrío el 25 de agosto antes de apostarse en Bella Vista, El Valle, Alto la Mesa, La Atalaya y Salvochea (El Campillo), donde se encontró con la columna del capitán Varela Paz.

El capitán de la Guardia Civil, Gumersindo Varela Paz, en los primeros días del golpe se había mantenido fiel a las autoridades republicanas, pero ante el hecho inminente de la ocupación de Huelva se retractó y pasó al bando rebelde. Desde Valverde del Camino avanzó rompiendo las defensas mineras de El Empalme hasta alcanzar el 25 de agosto Zalamea y al día siguiente entró en Salvochea, donde hubo varios muertos de derechas encerrados en la cárcel que fue incendiada. La represión fue brutal hasta el punto de que fueron fusilados la mayoría de hombres de la aldea de La Atalaya, junto al cráter horadado de la mina, a la que se le empezó a conocer como "la aldea de las viudas". Redondo emplazó sus baterías artilleras mirando a la mina y a Nerva, a la espera de que el comandante Álvarez Rementería culminase la operación de pinza diseñada para el control de la cuenca minera, apoyado por la aviación que había bombardeado en los días previos varias localidades de la zona.

Archivo Serrano. Álvarez-Rementería en el centro de Nerva. Las baterías no se bajaron de los camiones al no ser necesarias para la ocupación.


Nerva, un pueblo de 17.000 habitantes y núcleo de la mayor resistencia obrera de la provincia, quedó indefenso mientras veía cómo las tropas, al mando del comandante de Infantería, Eduardo Álvarez-Rementería, se acercaban tras ocupar Aznalcollar, El Castillo de las Guardas y las aldeas cercanas sevillanas. No se disparó ni un solo tiro, el alcalde socialista ordenó entregar el pueblo pacíficamente y respetar la vida de los presos. Así se hizo tras crearse en el pueblo una falsa sensación de seguridad pues a nadie se había matado. Queipo venía amenazando a la cuenca desde Unión Radio de Sevilla (EAJ-5) tratando de minar la moral de quienes se habían mantenido fieles a la República: "se va estrechando el cerco de Río Tinto, pues aquellos obreros se han empeñado en recibir un castigo que será proporcionado a la resistencia". Poca resistencia y mucho castigo, ya que en las dos fosas comunes del cementerio de Nerva se calcula que hay más de 1.400 fusilados. Las contradicciones se dejaron sentir, ya que mientras los golpistas nombraban nuevo alcalde a Manuel Albarrán, su hermano Arturo era torturado y fusilado, por haber montado una pequeña emisora de radio (la primera de la provincia), con cuyos aparatos requisados se creó después Radio Nacional de España en Huelva.

Foto Carlos LeBraz. Fosa común del cementerio de Nerva.




Queipo aprovechó su triunfo en la deseada cuenca minera para unos días después fusilar a 67 detenidos sobrevivientes de la acción de La Pañoleta, tras tenerlos encerrados en el asfixiante barco-prisión Cabo Carvoeiro anclado en el Guadalquivir y a quienes había utilizado como rehenes: "les recuerdo que tengo aquí setenta mineros de Río Tinto, cogidos en el campo de batalla, sobre los que puedo ejercer represalia, si lo estimase preciso". Sólo un menor de edad de San Juan del Puerto evitó los paredones donde fueron fusilados en Sevilla como escarmiento a la resistencia al golpe militar.

La organización disciplinada de las tropas se impuso a la desorganizada voluntad de unos milicianos carentes de formación militar. Completada esta nueva fase, solo quedaba hacerse con los residuos de poblaciones onubenses aisladas. Redondo volvió a la Sierra haciéndose con Aroche, Rosal de la Frontera y Valdelarco, regresando a Sevilla antes de terminar agosto. El capitán Varela Paz sería el encargado de hacerse con los últimos reductos onubenses, ocupando el 17 de septiembre Cumbres Mayores y dos días después Cumbres de Enmedio y Cumbres de San Bartolomé.

Encinasola fue un caso excepcional, ya que desde el 11 de agosto el teniente de Carabineros, Enrique Ruz Pérez, decidió volar puntos de acceso al pueblo para evitar la llegada de los mineros de la cuenca del río Tinto que habían asaltado el cuartel de la Guardia Civil de Aroche. Los izquierdistas cortaron el fluido eléctrico y acosaron a los sublevados que recibieron apoyo desde Portugal. La liberación total llegó el 23 de septiembre cuando se presentó en la población la columna dirigida por el capitán de la Guardia Civil, Gumersindo Varela Paz, completando así el control de todas las poblaciones onubenses.

Sólo quedaron en las sierras los fugitivos y los grupos guerrilleros que se habían formado tras el rápido avance rebelde. La guerra de guerrillas continuó, lo que supuso que el estado de guerra no se levantase en el norte de Huelva hasta noviembre de 1939, varios meses después de haber concluido oficialmente la guerra civil. La represión fue brutal en toda Huelva. Un informe presentado en 2007, en el Congreso Internacional de Historia y Memoria, celebrado en Granada, cifró en 10.000 personas las fusiladas en toda la provincia, donde más que guerra hubo el aplastamiento de la sociedad civil por el poder militar sublevado.

http://www.huelvainformacion.es/article/huelva/1070641/los/golpistas/ocupan/toda/la/provincia.html

15 septiembre, 2011

La resistencia vencida


La guerra civil pilló por sorpresa a la República española que no supo reaccionar a los focos de rebeldía militar, que fueron consolidándose en Andalucía ante la falta de una adecuada respuesta inicial del Gobierno legalmente establecido. Huelva y su provincia son un ejemplo de cómo, a pesar de mantenerse fiel al régimen republicano, no recibió ayuda del Gobierno central, lo que facilitó que las tropas rebeldes ocupasen con cierta facilidad toda la provincia ante el aislamiento que sufrió. Este análisis queda claro en el libro del periodista Juan Carlos León Brázquez, “La entrada de las tropas en Nerva. Antecedentes, personajes y acción”, que el Ayuntamiento de Nerva ha editado con motivo del 75 aniversario del inicio de la guerra civil española y que fue presentado el pasado 26 de agosto en la localidad minera.
El periodista no se detiene solo en los acontecimientos que se desarrollaron en la comarca minera, sino que para entenderlos profundiza en los sucesos que rodearon el levantamiento militar en Sevilla; la acción de la columna minera que el 19 de julio de 1936 intentó frenar el golpe militar con la ayuda de escasas fuerzas militares enviadas desde Huelva, cuyo jefe, el comandante Haro Lumbreras, traicionó a los mineros y se pasó a los golpistas; las consecuencias de la resistencia minera, con la quema de iglesias y el asalto a cuarteles de la guardia civil de pueblos onubenses, y el efecto que estas acciones ejerció en Queipo de Llano, quien obsesionado con los mineros, los amenazaba continuamente en sus alocuciones en Unión Radio, evitando atacar inmediatamente la cuenca Nerva-Ríotinto, a pesar de la importancia que tenía para los golpistas el control de las minas más importantes de España; la preparación y ejecución de un plan que le obligaba a evitar el fracaso, con una acción conjunta de varias columnas militares, en una operación de pinza, en la que intervinieron importantes personajes militares elegidos para esta operación. De hecho, la vida e importancia de estos golpistas son parte de los argumentos de fondo para ir desgranando aquellas operaciones militares contra oponentes malamente armados y organizados, que sin embargo extendieron su resistencia a toda la provincia de Huelva, incluso estableciendo grupos de guerrillas que durante años mantuvieron en jaque a los golpistas. Queipo solo se atrevió a fusilar a los mineros detenidos el 19 de julio, en los sucesos de La Pañoleta, una vez que el 26 de agosto de 1936 tuvo dominada a toda la cuenca minera. Aún tardaría casi otro mes en completar el control de los núcleos urbanos de una provincia que se vio envuelta en una intensa actividad guerrillera.
Pero el libro, dividido en solo tres capítulos, como si fueran artículos periodísticos, se inicia con una sorpresa y es el extenso testimonio del padre del periodista, Eugenio León, quien se convirtió en protagonista involuntario de la entrada de las tropas en Nerva, al ser el niño (tenía 12 años) que montó en el primer camión y lo guió hasta el campamento que establecieron los rebeldes en el campo de fútbol de la población minera. Nerva era el pueblo clave en aquella operación, ya que existía una extensa población obrera, muy resistente y protagonista activa de muchos de los sucesos que ocurrieron en aquel largo mes en toda la provincia de Huelva. Una foto sin datar en la que aparecía su padre, que el periodista descubrió en una visita al Museo Minero de Ríotinto, sirvió para convencerlo de que debía contar su propia historia y experiencia, dada la excelente memoria que conserva, y ser un testigo único de aquellos sucesos. El periodista solo tuvo que vestir aquella historia indagando en los personajes elegidos por Queipo para la ocupación de la Sierra de Aracena y la cuenca minera Nerva-Ríotinto, zonas que sufrieron la brutal represión de los ganadores de aquella incivil guerra. La recuperación de nuestra historia, con elementos insólitos de la misma, justifica esta modesta contribución de un libro que se lee con suma facilidad y que solo pretendía continuar con la aportación a la historia comarcal de la revista Nervae, que popularizó Antonio Rioja Bolaños, recientemente fallecido en Almonaster.
Andrea Lesant para Huelva Información

Esta es la foto, que se encuentra en el Museo Minero de Ríotinto, del desfile en Nerva del 18 de julio de 1937, en la que aparece en primer término de medio cuerpo Eugenio León con un fúsil de palo, lo que hizo que contase a su hijo muchos detalles y la experiencia de cómo se vivió en la población el golpe militar de 1936. Una historia contada 75 años después.

07 marzo, 2011

CHAVES, EL LIBERTADOR OMNIPRESENTE


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Fotografías tomadas por Carlos LeBraz en Caracas (febrero 2011)
Si la representación de Bolivar es el máximo exponente opuesto al socialismo, su oropendola manifiesta se deja entrever en la propaganda chavista por el socialismo redentor. "Hecho en socialismo, !Llegó la hora, declara y paga!, Poder Popular... y tantas exclamaciones

que las consignas de las calles de Caracas nos retrotrae a los años de las agitaciones revolucionarias del pasado siglo.


El presidente de la "revolución bolivariana" está dispuesto a pasar por encima de todo para llevar a cabo su proyecto. Las expropiaciones de fincas, empresas y viviendas está a la orden del día. Protegido por los millones de personas que habitan los ranchitos caraqueños (chabolas) aterroriza a las clases medias que han venido sosteniendo el país. Aquí donde por menos de un euro se puede llenar el depósito de un carro (coche) de gasolina, lo que hace que tenga el carburante más barato del mundo, ya que incluso el precio del agua lo supera (1,70 euros una garrafa de agua de 20 litros). Incapaz de poner fin al estado de violencia que vive el país, donde cada día hay -al menos- cuatro secuestros en Caracas.

04 marzo, 2011

AMADORA/CARACAS

Caracas es una ciudad fantástica, a la vez que desconocida. Las rutas turísticas venezolanas solo la usan como trampolín hacia el interior (Los Llanos o Cumainá) o a las islas (Los Roques e Isla Margarita). Veinte días de rodaje me han servido para descubrir una ciudad diferente y a gente singular. El trabajo del director de cine, Pedro Pinzolas, a quien he ayudado en la elaboración de su nueva película documental (Amadora/Caracas) ha sido una experiencia gratificante para conocer una Venezuela diferente. Cada rincón, cada rostro de la ciudad me hacía desenfundar la máquina fotográfica para plasmar la visión de una Caracas abierta y acogedera, lejos de la tan cacareada violencia con la que es conocida. Bulliciosa y divertida, Caracas se abre a la modernidad sin olvidar su pasado colonial.

En un rincón de la ciudad se encontraba la actriz, Amadora García, la musa de la película de Pedro Pinzolas. Su peculiar mirada de una Caracas cambiante y cercana marcará el devenir de un trabajo muy especial.

La Caracas que vive sumida en una gran actividad cultural, ahora en gran medida supeditada a la polìtica del "poder popular del chavismo", no quiere perder una tradición e influencia que marcó caminos en hispanoamérica. La lucha por mantener las raíces cinematográficas y teatrales dentro de un marco de independencia del poder político hace de Venezuela todo un ejemplo para seguir teniendo un puesto destacado en la cultura contemporánea. Los vientos de un ciclón que amenaza con devorar la creatividad artística apenas han podido doblegar la voluntad y el interés por recuperar lo que Caracas ha sido. Pasear por sus calles llenas de grandes edificios y esculturas promovidas en tiempos pasados nos reconcilia con un pueblo que busca su destino, más allá de interrogantes históricos hechos presente, quizá porque hay lagunas del pasado aún sin contestar.

18 diciembre, 2010

Día Internacional del Migrante 2010

En el salón de Actos de la Secretaría de Estado de Inmigración y Emigración hemos presentado el audiovisual "Raíces y Alas", una producción LV Media y Documentatv.
Ha sido durante el Día Internacional del Migrante, en un acto en el que también se presentó el libro de Rosa María López, Tierra de Ausentes, y el portal CEXT, Ciudadanía Exterior...El audiovisual se encuentra en youtube dividido en cinco partes, en lo que es la visión y diversidad actual de nuestros ciudadanos en el exterior. Jóvenes, mujeres, ciudadanos de segunda y tercera generación que se sienten españoles, solo porque sus padres o abuelos les han hecho querer a España y sentirse con una mitad dentro de este país...Fue un trabajo complicado porque había muchas realidades y circunstancias y se trataba de que estuvieran todas representadas. ..La aceptación fue muy buena y por ello damos las gracias a todos los que colaboraron en la realización del mismo.

30 noviembre, 2010

SAHARA OCCIDENTAL, LA RAÍZ PODRIDA DE UN PROBLEMA

Los que siguen este blog saben de mi debilidad por el Sahara Occidental. Hoy me he encontrado con un artículo en ABC (30 noviembre 2010) firmado al alimón por el Catedrático de Derecho Internacional Público de la Universidad de León, ROMUALDO BERMEJO GARCÍA, y por el Catedrático de Derecho Constitucional, de la Universidad de Santiago de Compostela, CARLOS RUÍZ MIGUEL, la persona que más sabe sobre los entresijos legales del problema.

Me encuentro cien por cien identificado con lo que el artículo expone, así que lo pongo a disposición de quienes lo quieran leer y entender, si son capaces de quitarse los sentimientos que puedan tener sobre el problema. Y ya sabemos que Marruecos ha explotado de forma eficiente entre los subditos del Sultán esta cuestión. Creo que leyéndolo se entenderá porqué algunos consideramos al señor Moratinos el peor enemigo de la polìtica internacional de España de la democracia. Sahara y Gibraltar son las espinas que llevará clavadas de por vida. Nunca nadie lo hizo peor.

(Quien desee tener mi radiodocumental "Sahara 1975. Bidanis en el laberinto de las arenas", solo tiene que pedirlo a documentos.radio@gmail.com)





La violencia marroquí contra el pueblo saharaui tiene muchas causas, pero dos pueden considerarse fundamentales. La primera tiene que ver con la causa del conflicto y la segunda, con su gestión. Una buena gestión de la gestión puede ayudar a paliar el conflicto, pero su solución definitiva no se conseguirá mientras no se aborde su causa última. El problema del gobierno de Rodríguez Zapatero es que ni aborda la causa del conflicto ni lo sabe gestionar.
Se dice por no quienes no tienen interés en encarar la causa verdadera del conflicto del Sahara Occidental que éste es «artificial» o «complejo». Pero no es ni lo uno ni lo otro. El conflicto del Sahara es un conflicto muy real producido por una causa muy simple: porque no se ha querido aplicar el Derecho Internacional vigente. Y este intento de eludir el Derecho Internacional para satisfacer una pretensión política tiene su causa última en los acuerdos de Madrid del día 14 de noviembre de 1975. Esos acuerdos se firmaron por tres gobiernos no democráticos, ni más ni menos, para impedir la celebración del referéndum de autodeterminación del pueblo saharaui cuyo censo ya estaba confeccionado. Se pretendía dar satisfacción a las pretensiones marroquíes de anexionar el territorio, pero sin respetar el Derecho Internacional que exige que esa anexión solo pueda llevarse a cabo si el pueblo saharaui así lo desea, pero no contra su voluntad. Ésta es una de las varias razones por la que estos acuerdos son nulos. Y por eso, en última instancia, solo la denuncia de esos acuerdos, como nulos que son, puede sentar las bases de una solución al conflicto que sea civilizada, pacífica y democrática. Todo lo acontecido desde 1975 ha sido un intento de gestionar una situación viciada de ilegalidad producida después de aquellos infaustos acuerdos. Esa gestión, tanto por España como por la comunidad internacional ha tenido protagonistas que unas veces han sido más hábiles y otros menos. Los más hábiles han intentado y casi conseguido superar la causa que desde el origen ha viciado este problema. Los más torpes, lejos de intentar y lograr superar las consecuencias del vicio de origen no han hecho sino ahondar en el mismo.
España, apenas unos tres meses después de la firma de los acuerdos de Madrid, el primer gobierno de la monarquía dio un primer paso para intentar solucionar el problema. El 26 de febrero de 1976, el representante español en Naciones Unidas dejó sentada la posición oficial del Gobierno, a saber, que estamos ante un conflicto de descolonización y que la misma sólo se producirá cuando la población decida su futuro libremente en un referéndum. Es decir, cuando se aplique el Derecho Internacional que prescribe, de forma inequívoca, y tal como afirmó el Tribunal Internacional de Justicia que la descolonización del Sahara Occidental debe realizarse mediante un referéndum de autodeterminación entre las poblaciones originarias del territorio. Aquel gobierno no se atrevió a denunciar los acuerdos de Madrid, entre otras cosas porque el firmante de los mismos seguía presidiéndolo, pero dio un paso para corregir una dirección equivocada.
En esa dirección finalmente se decidió a marchar el Consejo de Seguridad cuando en su resolución 690, de 1991, aprobó por unanimidad un Plan de Paz en el que mediante un referéndum de autodeterminación las dos partes podían buscar la satisfacción de sus pretensiones políticas de un modo legal, democrático y civilizado. Aquel plan de paz fue boicoteado por Marruecos. A pesar de ello, James Baker consiguió sacar adelante el plan de paz en 1997 con los acuerdos de Houston, aprobados por unanimidad del Consejo de Seguridad, pero en el año 2000, Marruecos volvió a boicotear el proceso. Y todo ello sin que el Gobierno de España ni las Naciones Unidas condenaran el obstruccionismo marroquí.
En el año 2003, España revitalizó el proceso al conseguir que el Consejo de Seguridad aprobara por unanimidad en su resolución 1495 el «Plan Baker». Sin embargo, la ministra de Exteriores Ana Palacio disparó en el pie al presidente de su Gobierno, Aznar, al acceder a la pretensión marroquí de rebajar el tono de la resolución del Consejo de Seguridad que, de «endosarlo» con fuerza ejecutiva, paso a «apoyarlo» sin fuerza coactiva. Después, todo ha ido a peor. La llegada de Rodríguez Zapatero a la presidencia del Gobierno y el nombramiento de Moratinos como ministro de Exteriores ha supuesto un retroceso en este proceso de solución. Para ello, se ha desmontado la política del Gobierno de Aznar y se ha obstaculizado el esfuerzo de Naciones Unidas para buscar una solución legal, civilizada, pacífica y democrática, la del referéndum de autodeterminación en la que el pueblo saharaui pueda decidir si quiere ser marroquí (con o sin una supuesta autonomía) o quiere ser lo que fue, libre e independiente. Para decirlo claramente, el gobierno de Rodríguez Zapatero quiere volver a la política del último gobierno de Franco, un gobierno no democrático, para volver a los acuerdos de Madrid. No es casual que Moratinos invocara esos acuerdos para justificar la firma del acuerdo pesquero de la UE con Marruecos englobando las aguas del Sahara Occidental. Y no es casual que la tragedia actual se haya desencadenado precisamente a partir de una protesta por el expolio marroquí de las riquezas naturales del Sahara Occidental en violación de lo dispuesto en el Derecho Internacional. Los sangrientos resultados de esta política están a la vista.

21 noviembre, 2010

INMORALES PERDIDOS EN LAS ARENAS DEL SAHARA

La torpeza marroquí en el asunto del asalto al campamento saharaui en las cercanías de El Aaiún, el pasado 8 de noviembre, contrasta con la habitual habilidad y oportunidad mostrada por el régimen de Rabat desde 1956 ganando posiciones frente a sus objetivos para desarrollar el Gran Marruecos. El apoyo dominante de Francia para enterrar la huella española en el norte de África (Rif, Ifni, Tarfaya y ahora el Sahara) y el más velado de Estados Unidos, siempre atento a sus intereses económicos y al peligro terrorista, ha favorecido la exigente politica marroquí en su expansión imperial, sin otra consideración que la manipulación sentimental de sus ciudadanos. Mientras, España ha seguido fiel a su política exterior de no molestar a su incómodo vecino marroquí.


Es el Sahara un asunto que debería preocuparnos profundamente, contra las tesis de quienes desconocen la historia, la jurisprudencia y el valor moral de la defensa de los derechos humanos. No todo es comercio, negocio e intereses estratégicos, como gusta decir al señor Zapatero y a sus acólitos, que están demostrando en todo este asunto una torpeza sin igual, no se si ante la ignorancia o la manipulación para enfrentarse a tantas contradicciones.
Hemos visto a un jefe de Gobierno hablando de que en el tema del Sahara priman los intereses de España (¿cúales, los suyos?) por encima de los derechos humanos; un ministro Jauregui hablando de soberanía marroquí sobre el Sahara para justificar que el tema del campamento es un asunto interno del país; una titular de Exteriores que no quiere mirar atrás para verse la chapita pidiendo la autodeterminación de los saharauis y pasar a asegurar que España ya no tiene nada que ver con la cuestión, que está desligada de toda responsabilidad; y un secretario de Organización del PSOE, Marcelino Iglesias, dando muestra del más absoluto desconocimiento sobre la cuestión, al manifestar "España estuvo en el Sahara hasta el 73 ó 74". Es decir, ni siquiera se ha molestado en leerse algo sobre el conflicto y por eso le bailan las fechas, anulando el peso de su opinión y la de su partido. Por si lee este comentario, España firmó los Acuerdos de Madrid el 14 de noviembre de 1975 y abandonó militarmente el territorio ya entrado el año 1976. Es decir, ni idea de lo que habla, como tantos tertulianos televisivos,o lo que es lo mismo hablar por hablar.


Hasta aquí hemos llegado. Uno, porque la inmoralidad del señor Zapatero raya los sublime al anteponer los intereses económicos sobre el más universal de los derechos humanos, echando por tierra su arrogante decisión para sacar a las tropas españolas de Iraq, porque aquella actuación iba en contra de sus principios. Visto hoy, aquello solo fue una actuación compulsiva y poco reflexiva además de contradictoria en su politica con el vecino del sur. O defendemos los derechos humanos en Afganistán, Corea y el Sahara, o mejor tomamos una postura que todos podamos creer, aunque no la compartamos.
Aún hoy, cuando escucho el radiodocumental que hice en 2007, con el título "Sahara 1975. Bidanis en el laberinto de las arenas" se me pone la cara roja de vergüenza al oir las palabras del entonces líder socialista Felipe González -contenidas en el programa- en las que en 1976 prometía en el Sahara a aquellos pobres desesperados saharauis, que si el PSOE llegaba a gobernar España se haría justicia y el Sahara sería independiente. ¡Qué gran ignominia la de los socialistas en este asunto!, no solo no han hecho nada para que se cumplan las resoluciones de las Naciones Unidas, sino que han girado a favor de las tesis de Marruecos en la que solo vale el "todo para mí".

Marruecos no solo controla el territorio cuya administración temporal le fue cedida por España, sino también el territorio administrado por Mauritania que decidió ceder al Frente Polisario. A Zapatero le ha importado muy poco que aquellos saharauis que tenían DNI español y que un regimen muribundo como el de Franco entregaría a la voragine de Marryecos, también como los socialistas en aras de mayores intereses económicos. Franco y Zapatero unidos por el Sahara, o lo que es lo mismo el Movimiento Nacional y el PSOE con el mismo ideario. Dos, al ministro Jauregui no le deben haber explicado muy bien lo de la soberanía. Es verdad -también lo dijo en su día Moratinos- que Marruecos es la gran potencia que controla hoy de facto la casi totalidad del territorio del Sahara, pero no quiere decir que tenga soberanía sobre él. En los Acuerdos de Madrid, España cedió la "administración provisional" del Sahara Norte a Marruecos y la del sur (Rio de Oro) a Mauritania, pero no se cedión ningún tipo de soberanía. Para la ONU, España sigue siendo la potencia administradora del territorio.

Es el mismo argumento que utiliza la ministra Jiménez, de nombre Trinidad, quien debería conocer y medir más sus palbaras esencial en una titular de Exteriores, al menos para no acusarla de ignorante como hemos con Marcelino Iglesias o Jauregui.Si no quiere reconocer que el territorio del Sahara sigue siendo español, según la doctrina internacional, pues no lo haga, pero lo que no puede asegurar es que España no tiene nada que decir sobre la cuestión territorial. Es evidente que España no puede practicar en este caso la nautralidad activa, porque siendo la potencia colonial responsable del futuro y de la solución para el Sahara Occidental, la 53 provicnica española en 1975, con unos ciudadanos que tenían los mismos derechos que uno de Valladolid, de Valencia o de San Sebastián.

De tal forma que aunque ya en 1963 la ONU dictaminó que el Sahara Occidental era una colonia, por lo que exigió la autodetrminación del territorio en la Resolución 1514 de la Asamblea General, tal hecho no ha sucedido. España se limitó a elaborar un censo de los saharauis que residían en la zona y sobre estos datos estaba dispuesta a hacer el referéndum, pero Franco enfermó y Hassan II vio la oportunidad de aprovechar el momento de debilidad de la polìtica española para lanzar la Marcha Verde que condicionaría todo el problema. El Príncipe Juan Carlos, como Jefe de Estado en funciones, se desplazó al Sahara para arengar a las tropas españolas y compromterse a defender el territorio y a los saharauis, pero sus palabras quedaron prnto en el olvido y su vos grabada desapareció de los archivos de RTVE. Aquel goberno franquista decidió evitar una guerra al conocer del apoyo francés y norteamericano a los planes del Sultán, frente al enemigo próximo representado por Árgel y un izquierdista Frente Polisario, con lo que se negoció importantes concesiones económicas (pesca y fosfatos), una vez más el dinero, y a cambio se les entregó la colonia a Marruecos y Mauritania con los Acuerdos de Madrid.

España, en una política errante y poco firme, siempre se ha plegado a los intereses franceses y marroquíes, mostrando una gran debilidad exterior y anteponiendo -como ha reconocido Zapatero- los intereses económicos a cualquier otra consideración sobre nuestra responsabilidad, que la tenemos, sobre el Sahara. Y el Gobierno debe saber, dada su mostrada ignorancia, todos los aspectos que contienen los Acuerdos de Madrid, en donde en su segundo punto se dice textualmente que "la descolonización del Sahara culminará cuando la opinión de la población saharaui se haya expresado validamente". Es decir, el territorio aún no ha sido descolonizado y España esjuridicamante"de iure" la potencia responsable, aun cuando haya cedido "temporalmente" la administración del territorio a Marruecos y Mauritania. Este último ya no cuenta, lo que hace que -al menos- Marruecos no tenga ningún tipo de legitimidad en Rio de Oro, ni la soberanía sobre la parte norte. Nadie se lo reconoce, excepto Jauregui, a pesar de que España siga siendo, aunque no le guste nada al  gobierno actual, la responsable de llevar al Sahara a su plena descolionización. Ahí estamos, atados de pies y manos en un asunto en el que la justicia y la moral es lo que menos cuenta, tal como demuestra la actuación de este mal gobierno, al que nadie respeta en las esferas internacionales.

09 noviembre, 2010

INCENDIO EN EL SAHARA

La torpeza de Marruecos no tiene límites. Por si el mundo no se había enterado de cómo se las gasta el régimen medieval marroquí, ahí está el asalto militar a un campamento de civiles reivindicando mejoras sociales. No se enteran, los saharahuis no quieren ser subditos de un rey que nunca fue suyo y eso indigna a la polìtica marroquí que ve cómo su expansión del imperio sigue sin conformarse con lo que ya la descolonización española les regaló en todos sus territorios. Atacar a indefensos civiles no es la mejor forma de solucionar un conflicto, pero la ignorancia y el primitivismo marroquí les hace caer una y otra vez en errores y los pone frente al mundo, que sigue sin reconocer la ilegal ocupación que realizaron en 1975, con el apoyo de Estados Unidos y Francia y con la cobardía de España, que aun no es capaz de asumir su responsabilidad, sea cual sea el partido que nos gobierna. Marruecos le tiene cogida la medida al Gobierno español, que parece un pelele bajo los caprichos del Sultán. No es capaz de reaccionar y solo dice boberias, antes Moratinos y ahora Trinidad Jimenez. ¿Dialogar y ponerse de acuerdo?
La brillante diplomacia española debería explicar antes de dar recomendaciones, así que lo que nos interesa saber es cómo un esclavo puede negociar con sus dueños que se creen que pueden hacer lo que quieran con las personas que no han elegido estar bajo su mismo techo; es decir, bajo su misma nación.

La hipocresia de la ONU, la Unión Europea y los Estados que miran hacia otro lado cuando los intereses económicos están por encima de los derechos humanos es la que está determinando el genocidio de los saharahuis. Lo que no tengo claro es cómo repartir la culpabilidad, aunque si tengo claro que España es socio-responsable de ese genocidio, por no asumir su responsabilidad.